EL MONTE VERDE Y LA SELVA DE DORAMAS

 

Un bosque frondoso y misterioso donde los árboles siempre están verdes y llueve durante la mayor parte del año. Sólo que la lluvia, muchas veces, en vez de caer del cielo cae de los árboles. Es la precipitación horizontal. Estos árboles de hoja ancha son capaces de filtrar la humedad de las nubes y de los vientos alisios, y transformarlas, en pequeñas gotitas que caen al suelo. Ésta es la causa de que bajo la tupida bóveda del bosque, tenga lugar una explosión constante de vida.


Aunque parezca increíble, este tipo de bosques es tan antiguo que ya existía antes de que los humanos caminaran sobre la faz de la tierra. Tras las últimas glaciaciones, el Monteverde, que por aquel entonces se extendía también por toda la cuenca mediterránea, sólo pudo sobrevivir en algunas islas del Atlántico, no afectadas por estos cambios climáticos. En Canarias quedaron algunos reductos que no, sin dificultades, han conseguido persistir hasta nuestros días.


En Gran Canaria, la Selva de Doramas era el bosque de Monteverde que iba desde el Valle de Agaete hasta el barranco de San Miguel y Tenteniguada. Era célebre por su exuberancia y tomó el nombre del aborigen Doramas porque tenía su morada en la zona, vencido por los castellanos en la batalla de Arucas, a las puertas de esta Selva de Doramas.


Cuando nos adentramos en este bosque de lauráceas, al principio nos parecerán todos los árboles iguales y, de hecho, comparten muchas características. Pero, en realidad, la alfombra de hojas que reviste los caminos ha sido tejida por una veintena de especies arbóreas diferentes. Descúbrelas.


Los tilos desde la zarza

Vista de la Reserva desde La Zarza tilos


laurisilva tras la lluvia

Laurisilva tras la lluvia tilos